La impunidad no discrimina

Prepotencia, altanería, bravuconería, violencia… impunidad.

Una vez más fuimos testigos de algo realmente vergonzoso y tristemente real: el sentido de impunidad del mexicano.

La impunidad no discrimina estatus socioeconómico. La diferencia entre los escoltas golpeadores de Raúl Libien y el palo de Don Pepe, es el medio para hacer llegar la violencia. Ambos se sienten intocables, se saben chingones, se saben impunes. Uno por  pertenecer a esa clase que puede comprar conciencias; el otro por pertenecer a un comité vecinal, ése que vende votos, ése que es “la máxima autoridad” (Don Pepe dixit), grupos formados por políticos con un sólo fin: votos. La moneda de pago es la impunidad. -Me das tu lealtad y yo te doy permisos para que hagas lo que quieras- Clientelismo, otro de nuestros cánceres. Han vendido el civismo, qué asco.

Quitar un tubo con cadenas que cerraba una calle bastó para que Don Pepe, un vecino de dicha Delegación, saliera a confrontar a Arne de manera prepotente; altanero y bravucón, reiteraba que era discapacitado, que tomaran fotos a aquél que osara tocarlo, que de ahí sólo lo quitaban a madrazos. “Tráeme el palo, güey, que me traigas el pinche palo, cabrón”, le decía a su esposa. Y si así la trata en público, imagínense en privado.

Al final, y gracias a que la autoridad no se dejó intimidar, aun con las amenazas de la esposa de Don Pepe de ser golpeado por vecinos de la zona, Arne hizo su trabajo, imponer la Ley; el tubo fue retirado… ¿Y Don Pepe?, impune.

Don Pepe quedó impune de las faltas que cometió, ya ni mencionar la violencia verbal (y seguramente física) contra su esposa, violencia evidenciada frente a miles de seguidores del periscope de Arne.

De la actuación de la policía, mejor no hablamos, no por el momento, sólo hay que decir que los policías “le dieron la atención”, tal vez por discapacitado o tal vez porque los amenazó con su palo.

Don Pepe evidenció la impunidad que da la cercanía con la autoridad en turno. Nos mostró ese México que ya no queremos ser, que ya no sirve, que ya caducó. Nos mostró que el mexicanito es cabrón, que se puede adueñar de la cosa pública, que la ilegalidad se combate con la ilegalidad porque NO PASA(BA) NADA, que la máxima autoridad es el Comité, que no necesitas escoltas para ser impune, con ser “discapacitado” basta.

Ciudadanos y autoridades hemos sido divididos, y puestos en contra, por esos polítiquillos que sólo quieren seguir viviendo del erario a costa de lo que sea, incluso si eso significa vender las normas de convivencia básicas. No sé usted, pero yo estoy harto, y desde hace mucho, de estos politiquillos y de estos grupos que sólo fomentan la ilegalidad, la impunidad y la corrupción. Los Comités también compran la Ley, no con dinero, con votos, esos votos que alivian al político hambreado.

La impunidad no discrimina: desde grandes empresarios de los medios hasta un miembro de un Comité Vecinal pueden nadar en el mar de impunidad que nos está ahogando. La ley tampoco discrimina. O no debería, menos con un “discapacitado” violento, agresivo

No sea como Don Pepe, ni como Libien, ni como muchos de esos personajes que viven convencidos de dos cosas:  La Ley se compra, y si no se puede comprar… ¡Tráeme el pinche palo!

Le dejo el video, no para que juzgue, sino para que evite ser como Don Pepe.

Ahí andamos.

@alexvillac

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